Observaciones al Mahabharata
Atención: Esta es una reseña y comentarios de lectura que se basan en mi experiencia particular y una edición determinada de la obra, si usted ha tenido la oportunidad de estudiar la obra completa y otras perspectivas, toda aportación es bienvenida.
Lo primero que supe del Mahabharata fue gracias al Bhagavad Gita, mencionaba la gran obra épica en una edición de bolsillo que adquirí del “Canto del Señor” a mis 18 años. Ya cerca de los 22 tuve la oportunidad de conocer a los Hare Krishna, que si bien no distribuían en ese entonces ese libro, hablaban de los personajes circunstancialmente durante las clases del Bhagavad Gita para exaltar sus virtudes, esto nutrió mi imaginario y me permitió familiarizarme con aspectos generales de la trama. Recién a los 35 años adquirí la versión que ahora procedo a comentar, titulada Mahabharata: El mayor poema épico de la India, que según declara en su introducción fue la primera versión resumida en lengua española, basada en la versión de Calcuta de 1863. Actualmente existe una versión completa a cargo de la editorial Hastinapura.
Siendo una obra que pretende justificar el nacimiento de un gran reino, comienza por un pasado remoto, desde el origen mismo de la familia que en el futuro se disputará el trono. En ella hay una suerte de “pecado original” el primer momento donde hay un alejamiento del dharma desde mi perspectiva: Bhishma hace un voto de celibato y se aparta así de la posición de heredero de la corona, secuestra a Amba, Ambika y Ambalika con el propósito de casarlas con su hermano. La primera de las hermanas es rechazada por Bhishma debido a su voto de celibato, las dos hermanas restantes se casan con Vichitravirya. De la descendencia de Ambika procederán los Kuravas y de Ambalika vendrán los Pandavas, los héroes de la historia.
A pesar de que las dos hermanas estaban casadas con el rey Vichitravirya, este muere sin engendrar hijos, en su lugar, se recurre al sabio Vyasa y al ritual del niyoga para mantener la dinastía. Las circunstancias no dejan lugar a una interpretación diferente. Las relaciones sexuales descritas en este episodio son una violación. Ambika se horroriza tanto del sabio que no es capaz de abrir los ojos durante el acto, que su hijo Dhritarashtra nace ciego. Ambalika por el miedo se puso pálida al ver al sabio, su hijo Pandu nació con la piel blanca y aspecto enfermizo.
La obra continuará poniendo constantemente a las mujeres en una posición de víctimas de abuso (al menos según una perspectiva moderna). La siguiente en verse envuelta es una situación semejante es Kunti (La futura esposa de Pandu), quien recibe un mantra que le permite invocar a cualquier divinidad que ella quiera, pero la adolescente en su ingenuidad no comprendió qué significaba realmente aquello, al pronunciar el mantra por primera vez se le aparece Surya, dios del sol, que le aclara el propósito del mantra. Inicialmente Kunti pone reparos antes de engendrar con él, pero es convencida de hacerlo cuando el dios le dice que el acto no le quitará su condición de virgen… de esa unión nace Radheya, probablemente el único personaje realmente interesante de toda esta historia.
En términos “biológicos”, Kunti es madre Yudhishthira, Bhima y Arjuna, mientras que Madri lo es de Nakula y Sahadeva, cada uno es hijo de una divinidad que marcará aspectos de su personalidad.
Volviendo con Radheya, aquí podemos encontrar cierto paralelismo con Moisés, ambos son marcados por el destino, abandonados en un río y llevados por las aguas para ser criados por una familia adoptiva. En el caso de Radheya, este a pesar de ser de la realeza es criado por una familia de casta humilde, en tanto Moisés es recibido por una familia de la realeza. Radheya a pesar de su aparente bajo nacimiento constantemente busca algo que lo lleva a desarrollarse como si fuera un Ksatriya (lo que realmente es), lucha contra las imposiciones de las clases sociales, lo que le significa recibir malos tratos, negativas a alcanzar la posición que le corresponde por derecho de nacimiento. El momento clave para él es recibir el aprecio y la amistad de Duryodhana, a quien le es fiel hasta la muerte, o bien, podría decirse que esa fidelidad lo lleva a la muerte.
En términos muy generales, el Mahabharata no es una simple epopeya literaria, es un texto que habla además de los deberes religiosos y sociales. Lo sucedido con Radheya es una tragedia completa, pero que pudo repararse en cierta medida si es que él hubiera abandonado a su amigo en el momento que supo su verdadero origen. El tema sobre el que gira este libro es el deber por tu nacimiento y las consecuencias negativas de no aceptarlo, en este sentido, todo personaje que se aleja de su dharma será víctima de sus decisiones (y a veces de las decisiones de otros), esta idea nos lleva a pensar que todo dolor es una desviación del deber ser. Desde la perspectiva actual y libre del dogma religioso podemos considerar en su propia dimensión si los actos de Radheya fueron o no correctos, sí fue honorable no romper su amistad, pero eso le valió extender su sufrimiento hasta el final.
Siguiendo con los Pandavas y su esposa Draupadi, mi perspectiva de ellos sí estaba marcada por la visión religiosa de los Hare Krishna, pero debo decir que ciertos aspectos de la historia que me contaron no son un reflejo fiel de la historia de esa particular familia. No debería asumir directamente que era por ignorancia, pero sus relatos eran un intento deliberado por generar empatía hacia una familia de la realeza que al parecer no conocían tanto. Lo primero que llama la atención es que la mujer se casa con cinco hermanos, al escuchar eso la pregunta natural es ¿Cómo era la convivencia sexo-afectiva? La réplica común eran las evasivas o respuestas vagas como que en realidad era una unión espiritual. Sin embargo, es obvio que tuvo sexo con los cinco hermanos y con ellos tuvo hijos, borremos de nuestra mente la imagen de una orgia, no era una convivencia colectiva, para ello se turnaban un año cada uno y seguían una estricta ritualidad y reglas entre ellos. Adicionalmente, cabe mencionar que cada uno de los Pandavas tuvo otros matrimonios e hijos, todo muy consistente con las tradiciones de su propia cultura. Otro aspecto de la vida de los Pandavas no fue tan cruel como se me dijo, al menos en el libro no se percibe un peligro tan grande en el exilio que sufrieron los héroes, exilio de doce años causado por medio de engaños en el que pierden su reino a manos de Duryodhana. Los personajes se quejaban mucho por tener que vestir harapos y cortezas, por tener que andar ocultos en el bosque, sin embargo, ese exilio incluyó sirvientes, grandes maestros espirituales que los acompañaron y una que otra gran aventura en la que obtienen mayores poderes que les servirán en la posterior guerra. Seguramente (Léase lo siguiente con tono de ironía), la parte más cruel del exilio fue el periodo de un año en el que tuvieron que agarrar la pala y ponerse a trabajar al servicio de otro reino. Fuera de bromas, no fue tanto el riesgo físico, pero sí lo fueron el dolor de la humillación y la pérdida de privilegios que no todos los personajes supieron sobrellevar de forma tan estoica.
En cuanto a obra literaria, es un gran libro de leyendas y doctrina religiosa. Donde la intervención divina rompe “la magia” de lo imprevisible. Apenas aparece Krishna, uno de los principales dioses del hinduismo, se siente muy claramente el Deux ex machina, aunque el dios promete no levantar las armas cuando se le pide apoyo para la guerra, interviene no siempre de manera sutil en muchas ocasiones. Un ejemplo de esto es el momento en que Krishna tapa el sol en medio de la batalla, engañando a Jayadratha para que se exponga y así Arjuna pueda matarlo. Todo esto por supuesto tiene el objetivo de reforzar la figura de Krishna por una parte, así como dejar del todo claro que entregándose a él los buenos van a ganar, descontando este aspecto, y saltándose el Bhagavad Gita que rompe con el tono épico, la guerra en sí es un relato apasionante de matanza en el que la mayoría de los personajes cumplen antiguas promesas de venganza.
El último aspecto interesantísimo del Mahabharata es que hacia el final de esta edición incluye un capítulo llamado “El Dharma del rey” que en esta edición condensada ocupa unas 15 páginas, pero que en la edición completa es toda una sección, el Rajdharma es una exhortación a los reyes de no desviarse del camino correcto frente a sus súbditos, la manera de gobernar, aplicar castigos y llevar a cabo las relaciones con otros reinos. En particular este capítulo recuerda que la obra se crea específicamente para cierto público, es decir los antiguos ksatriyas.
Si bien podemos leerla desde la mirada actual, también hay que comprender que tiene más de dos milenos, lo que no quita que podamos juzgar su contenido y calidad frente a la ética actual, pero además de eso, alertar los signos de abuso que a través de obras como esta se normalizan por la carga religiosa que poseen. Si te animas a leer esta u otra versión del libro debo decir que aún con aquellos aspectos que no me han gustado del todo, es una lectura de mucho provecho, ya sea para conocer la mitología hindú y adentrarse en aspectos de su religión que incluso aquellos que la profesan no tienen bien claro. Así como el simple deleite por esta pieza de la literatura universal a través de la que podremos encontrar muchos otros paralelismos con otros relatos más allá del comentado aquí.
Hasta aquí llego yo, el desenlace y destino final de los personajes quedará para tu propia lectura.
Para citar este artículo por favor usar:
Cárdenas, L. (28 de julio de 2026). Observaciones al Mahabharata. Sobre lo humano y lo divino. https://fadailalfaqir.blogspot.com/2026/07/observaciones-al-mahabharata.html
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