Cristianismo esencial


A raíz de la lectura del libro “El pensamiento social del cardenal Silva Henríquez” he querido hacer el recuerdo del valor de algunos buenos cristianos que han mantenido vivo el verdadero objetivo de los religiosos ante la sociedad.

Pensar el cristianismo implica en toda su extensión plantea un desafío importante a la hora de reconocer su auténtico valor, sobre cuando esta creencia a lo largo de los siglos ha amparado grandes abusos, guerras y matanzas, incluso en nuestros tiempos la iglesia católica parece más una red de protección de pedófilos que una verdadera iglesia encargada de difundir el mensaje de Jesús.

Pero tanto mal no debería ensombrecer la obra de muchos que al alero de su creencia cristiana realizan el trabajo menos evidente de actuar mediante la bondad en su entorno y entre ellos mismos, algunos que extendieron su labor a un ámbito cuya importancia trasciende el tiempo y se destacan más allá del tiempo que les vale el reconocimiento de verdaderos seguidores de Cristo, ya que tal como él, denunciaron el mal en la sociedad, lucharon contra la opresión reinante y dieron amparo a todo oprimido sea o no cristiano.

Un ejemplo histórico notable respecto a esto fue Fray Bartolomé de las Casas (1484? - 1566), que en su tiempo fue precursor de la defensa de los derechos de los indígenas americanos durante la conquista de América, su obra “Brevísima Relación de la Destrucciónde las Indias” es considerada el primer informe moderno de Derechos Humanos, texto en el que denuncia la infinidad de abusos cometidos por los conquistadores contra los habitantes originarios de estos territorios.

Acercándonos al presente, encontramos también una gran variedad de luchadores por los Derechos Humanos que a la vez siguen la senda de Cristo, por ejemplo el Cardenal Raúl Silva  Henríquez (1907-1999), que seguramente gracias a  su alto cargo en la Iglesia logró sobrevivir a la dictadura de Pinochet, periodo en el que realiza un gran trabajo para la protección de los presos políticos y ayuda a sus familias a través del Comité Pro Paz  y luego por la Vicaría de la Solidaridad  (existió también una organización con fines similares encabezada por las iglesias protestantes llamada “Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas” FASIC, que actualmente trabaja sobre todo con temas de inmigración y DDHH).

El padre Pierre Dubois
Durante este mismo periodo de convulsión social e ideológica, la labor de los llamados “curas rojos” fue importantísima para proteger la vida y dignidad de las personas afectadas por la dictadura, cuyo crimen básicamente era tener un pensamiento ideológico diferente, actuar en defensa de los oprimidos y en contra del opresor. Vale recordar algunos de sus nombre y hacer perdurar su memoria: Pierre Dubois, Antonio Llidó, José Aldunate, André Jarlan, Juan Alsina, Alfonso Baeza, Mariano Puga, Tomás Gonzalez, Miguel Woodward, Jorge Orellana... y una larga lista de hombres notables de los cuales muchos dieron su vida para salvar a otros al igual que Jesús. También hay mujeres notables en este ámbito, que con sus hábitos de monja dieron amparo a las víctimas desde distintas trincheras, como: Blanca Rengifo, Odil Loubet, Elena Chaín, Francisca Morales, María Cristina Lepeley, Karoline Mayer, María Inés Urrutia, Anita Goossens.

El mundo protestante no se queda atrás, aunque es bien sabido que existió un apoyo de los evangélicos de derecha al régimen de Pinochet, lo que les permitió obtener notoriedad y prestigio ante la dictadura, las iglesias protestantes son en su origen heterogéneas y diversas, prestando también la ayuda necesaria a los oprimidos por medio de algunos hombres y mujeres como la pastora Juana Albornoz, los obispos Enrique Chávez, Isaías Gutiérrez, José Flores, Sinforiano Gutiérrez, y los pastores Edgardo Toro, Jorge Cárdenas, Juan Sepúlveda, entre otros. Quienes plasmaron su posición en una carta dirigida al dictador invitándolo a dimitir de su cargo por las atrocidades cometidas que van en contra de la voluntad de Dios.

Cristianos o no, teniendo una religión o no, todos deberíamos ser partícipes en la lucha de una sociedad más justa. Más aún si se tiene una confesión, es necesario y urgente trabajar por la liberación del oprimido encarnando los grandes ideales que nuestros guías. La lucha espiritualidad es una cuestión que se gana en el ámbito de la sociedad.



"El cristianismo, o es una vida entera de donación,
una transformación en Cristo, 
o es una ridícula parodia
que mueve a risa y desprecio.
"  Padre Alberto Hurtado


Para citar este artículo por favor usar: 
Cárdenas, L. (12 de febrero de 2018). Cristianismo esencial. Sobre lo humano y lo divino. https://fadailalfaqir.blogspot.com/2018/02/cristianismo-esencial.html

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